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SOS por La Mojana, por José Félix Lafaurie Rivera

Por: José Félix Lafaurie Rivera
10 de Septiembre 2021

Hay desastres ambientales, como los huracanes, que despiertan mucha atención y solidaridad entre el gran público, pero hay otros, como las inundaciones, a los que nos hemos acostumbrado y, por ello, son noticia de un día.

La vereda Cara’e Gato, corregimiento de Bermúdez, municipio de San Jacinto del Cauca, que no queda en Cauca, sino en el sur de Bolívar, pero así se llama porque el Río ídem no solo lo baña, sino que lo amenaza, es un rincón olvidado, como tantos en la ruralidad, donde sucedió lo que tenía que suceder: el dique que contenía las aguas del segundo rio más importante del país, parchado y reparchado como llanta vieja, terminó colapsando y convertido en un boquete que inundó toda La Mojana.

Pero…, ¿qué es La Mojana?, se preguntarán mis lectores citadinos. Es una subregión en el norte del país, con cerca de 500.000 hectáreas compartidas por los departamentos de Bolívar, Sucre, Antioquia y Córdoba, inundable por naturaleza, con innumerables caños, humedales y ciénagas, que sirven de esponja reguladora del desbordamiento de los ríos Cauca y San Jorge.

Así pues, lo extraordinario no es que se inunde La Mojana, pues, de hecho, este fenómeno anual dio lugar a la práctica milenaria de la trashumancia ganadera, para llevar los animales a tierras altas durante las inundaciones y regresarlos en el verano. Lo extraordinario es la fuerte ola invernal, que ha convertido las inundaciones en un verdadero diluvio por la ruptura en Cara’e Gato y en otros puntos.

Las consecuencias son dramáticas. En los primeros días los medios reportaban más de 9.000 personas que lo perdieron todo, pero por ahí pasó la cuenta. Los arroceros perdieron más de 3.000 hectáreas cultivadas, y en las mismas están piscicultores, avicultores y todos los productores agropecuarios. Mientras tanto, los cálculos para la reparación son de 80 días, muy optimistas porque faltan todavía dos meses de lluvias, y lo peor vendrá cuando bajen las aguas, porque lo que hoy es inundación, mañana será un lodazal de tierra lavada, cuya recuperación exigirá una gestión estatal articulada y una billonaria inversión.

Los ganaderos no la tenemos fácil. Ya murieron más de 2.000 animales y más de ¡350.000! fueron desplazados hacia tierras altas, donde se venden a pérdida, pues hay especulación con las pasturas que, de cualquier manera, se agotarán en noviembre y será necesario alimentarlos con heno y silos principalmente, en una compleja y costosa logística de compras, transporte, bodegaje y distribución. Dios no quiera que volvamos al desastre de “La Niña” 2010 – 2011, con más de 160.000 animales muertos y dos millones de desplazados.

Por ello, frente a la amenaza para la ganadería, establecida en La Mojana desde La Colonia, de que mueran de hambre los animales que se salvaron de la inundación, y con sentido de solidaridad con todos los renglones agropecuarios y con la población afectada, le hemos solicitado al presidente la declaratoria de “situación de desastre nacional” para La Mojana, en los términos de la Ley 1523 de 2012.

Se impone un gran esfuerzo del Estado, no solo por los colombianos que allí viven, sino por lo que allí se produce para la región Caribe y el resto del país, y por la importancia ambiental del ecosistema de La Mojana.

Se requiere la solución definitiva del gran dique que proteja La Mojana, prometido desde 2010 y desde entonces aplazado. ¡Les quedó grande!, clamó exaltado el alcalde de San Jacinto ante las promesas incumplidas, la última comenzando 2021, de la solución para un desastre que, seguramente, desde los escritorios capitalinos, puede ser solamente…, “otra inundación”.

@jflafaurie.