La estrategia de “máxima presión” del gobierno de Donald Trump sobre Caracas ha cruzado un nuevo umbral. Durante una reciente intervención en un podcast neoyorquino conducido por el empresario John Catsimatidis, el presidente estadounidense aseguró que las fuerzas militares de su país asestaron un “golpe muy duro” al destruir una planta logística de gran escala ubicada en la costa venezolana.
Del bloqueo marítimo a la acción terrestre
Hasta hace unos días, la campaña militar estadounidense -llamada por algunos sectores como Operación Lanza del Sur- se había limitado a interceptaciones en aguas internacionales y la destrucción de más de 30 embarcaciones en el Caribe y el Pacífico. Sin embargo, las declaraciones de Trump sugieren que el Departamento de Defensa ya ha comenzado a realizar operaciones quirúrgicas en terreno firme.
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«Acabamos de destruir una gran planta de donde proceden los barcos. Hace dos noches les asestamos un golpe decisivo», declaró el presidente, aunque sin precisar si la operación fue aérea, naval o de fuerzas especiales.
Un silencio estratégico
Pese al anuncio presidencial, el Pentágono y la CIA han mantenido absoluto secreto, evitando confirmar las coordenadas del ataque o el balance de los daños. Esta falta de “eco oficial” contrasta con la retórica habitual de la administración, que sugiere que la operación podría haber sido de naturaleza encubierta antes de ser revelada por el propio Trump.
Por su parte, el régimen de Nicolás Maduro ha denunciado reiteradamente la presencia del portaaviones USS Gerald Ford y otras unidades de combate cerca de sus aguas territoriales, calificándolas de “amenaza directa a la soberanía”.
Escenario de incertidumbre
La confirmación de este ataque se produce en un contexto de altísima volatilidad. Tras la reciente imposición de un bloqueo total a los petroleros sancionados y el aumento de la recompensa por la captura de Maduro a 50 millones de dólares, los analistas internacionales advierten que Estados Unidos podría estar preparando el terreno para una mayor escalada.
Cuando se le preguntó si el objetivo final es el derrocamiento del gobierno venezolano, Trump fue ambiguo pero contundente: “Probablemente sí, pero eso depende de él (Maduro)”. Por ahora, la destrucción de esta instalación portuaria marca el punto más crítico de un enfrentamiento que parece haber abandonado definitivamente los cauces diplomáticos.
