“Me encuentro bien. Ahora la motivación es diferente porque llega nuestro terreno. Esperamos que la fuerza y la suerte nos siga acompañando, y tener tranquilidad”: Nairo

Después del sufrimiento, desgaste y dolor que causó transitar por los adoquines de Roubaix el domingo, en los que se presentaron varias caídas pero para fortuna del espectáculo la gran mayoría de favoritos terminaron a salvo, inicia desde hoy, con el ascenso a alta montaña, la hora de la verdad en el Tour de Francia para quienes sueñan con el podio en París.

La caravana descansó ayer a las puertas de los Alpes, donde se vivirán tres etapas consecutivas que deben empezar a deshacer el empate entre los candidatos.

La primera semana solo sentenció al australiano Richie Porte por una caída antes del pavé (se retiró por fractura en la clavícula derecha) y retrasó a algunos como los colombianos Nairo Quintana (Movistar) y Rigoberto Urán (EF Education), quienes pese a ceder, en su orden, 2.50 y 2.53 minutos con el líder Greg Van Avermaet (BMC), denotan optimismo para recuperar el tiempo perdido.

“Me encuentro bien. Ahora la motivación es diferente porque llega nuestro terreno. Esperamos que la fuerza y la suerte nos siga acompañando, y tener tranquilidad”, dijo Nairo. Su equipo cuenta con otros dos hombres importantes mejor ubicados, Alejandro Valverde, quinto a 1.31, y Mikel Landa, 10°, a 1.41.

El mejor ubicado de los aspirantes al triunfo final es el inglés Geraint Thomas, compañero en Sky de Chris Froome y quien es segundo, a 43 segundos de Van Avermaet. Froome se ubica 8°, a 1.42.

“Con la montaña todo cambiará. Solo han pasado nueve etapas de llano. No sabemos lo fuertes que están los rivales, ni sabemos lo fuertes que podemos estar nosotros, porque hasta ahora no hemos escalado ni una sola cima”, afirmó Urán.

Serán 22 premios los que se ascenderán en los venideros seis días: 6 de categoría especial, 5 de primera y segunda, y tres de tercera y cuarta.

Las primeras dificultades

El tríptico alpino abre su telón hoy con un trayecto de 158.5 km entre Annecy y Le Grand Bornand, con 5 puertos, entre ellos, el Plateau de Glières, con 2 kilómetros sin asfaltar, y el Col de la Colombière (1a), con la cima a 14 de meta. Por este último se ha pasado 21 veces en el Tour y el exciclista cundinamarqués Luis Herrera cruzó primero en 1985.

El miércoles, si bien el trayecto parece corto (108.5 km), no deja de ser duro, pues se escalará cuatro cimas. La final en la estación de La Rosière, con 17 kilómetros al 5,8 por ciento.

El jueves, otra batalla sin cuartel entre Bourg-Saint-Maurice Les Arcs y Alpe D’Huez, en la que se acumula 5.000 metros de desnivel y que termina en las míticas 21 curvas de herradura. Serán tres días para poner a prueba las fuerzas de cada aspirante, para definir jefaturas de filas y ver si los más retrasados en la general son capaces de salir con vida en la transición hacia el Macizo Central, el fin de semana .