Minuto30.com .- Lo que comenzó como una serie de informes cruzados ha sido confirmado por fuentes oficiales en Teherán: ha muerto el Líder Supremo de Irán, el ayatolá Ali Jamenei.
La muerte se produjo tras una sorpresiva y masiva ofensiva aérea llevada a cabo este sábado por fuerzas de Estados Unidos, con el apoyo estratégico de Israel, que tenía como principales objetivos el aparato de seguridad, sectores militares y complejos nucleares del régimen.
El Gobierno iraní ha declarado siete días de luto nacional y festivos en todo el país, calificando el ataque de “gran crimen” que no quedará impune. Por su parte, la Guardia Revolucionaria (CGRI) emitió un comunicado prometiendo una “respuesta fuerte” contra objetivos occidentales.
Tres décadas de poder absoluto y controversia
Jamenei permaneció durante más de 30 años como la figura central de la teocracia iraní. Su mandato se caracterizó por:
Línea dura internacional: Una proyección regional agresiva y un discurso de confrontación permanente con Occidente.
Represión interna: Políticas conservadoras estrictas, incluida la imposición del velo obligatorio y la contención violenta de los movimientos disidentes.
Control total: Como comandante en jefe del ejército y jefe del imperio financiero Setad, su poder era absoluto sobre los 90 millones de habitantes de Irán.
¿Quién gobernará Irán ahora? El proceso de sucesión
Con la muerte del Guía Supremo, la Constitución iraní activa un mecanismo de emergencia para evitar un vacío de poder. Mientras se elige un sucesor definitivo, un consejo interino tomará las riendas del país, integrado por:
El Presidente de la República.
El Jefe del Poder Judicial.
Un clérigo de alto rango del Consejo de Guardianes.
La decisión final recae en la Asamblea de Expertos, un organismo de 88 clérigos encargado de evaluar y seleccionar al nuevo Líder Supremo.
Los nombres de los que se habla para suceder a Jamenei
La sucesión es compleja y se produce en un clima de extrema tensión militar. Los analistas internacionales están considerando tres nombres principales:

No se descarta la aparición de un líder de bajo perfil o desconocido que logre el consenso de las facciones clericales y militares.
