Minuto30.com .- Este 21 de junio de 2026 se confirmó en La Habana el fallecimiento de Ramiro Valdés Menéndez, a los 94 años de edad (nacido el 28 de abril de 1932). El líder, que estuvo hospitalizado en estado grave en los últimos meses, fue uno de los rostros más influyentes, longevos y controvertidos de la Revolución Cubana.
Arquitecto del aparato de seguridad e inteligencia
Valdés es ampliamente reconocido por haber sido el principal estratega y fundador del temido G2, el aparato de inteligencia, contraespionaje y represión del régimen de Castro. A lo largo de su carrera ocupó cargos de inmenso poder dentro de la isla, fungiendo dos veces como Ministro del Interior (1961-1968 y 1979-1985), además de desempeñarse como Vicepresidente del Consejo de Estado y Ministro de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones.
Su figura representa para muchos la consolidación de la vigilancia estatal y el control férreo sobre la disidencia política en Cuba durante seis décadas.
Vínculo histórico con la Revolución
Perteneciente a la llamada «generación histórica», Valdés acompañó a Fidel y Raúl Castro desde los primeros años de la insurrección. Participó activamente en acontecimientos cruciales que cambiaron el rumbo de la isla:
1953: Asalto al Cuartel Moncada.
1956: Expedición en el yate Granma.
1958: Alcanza el grado de Comandante del Ejército Rebelde durante la lucha en la Sierra Maestra.
Tras darse a conocer la noticia, el actual presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, lamentó públicamente su fallecimiento a través de sus redes sociales, destacando la «absoluta fidelidad» de Valdés al liderazgo de los hermanos Castro y su entrega a la Revolución hasta el último día de su vida. Su muerte marca la partida de uno de los últimos líderes originales del movimiento armado que tomó el poder en 1959.
El G2 y su oscuro legado de persecución”
Conocido por sus detractores y víctimas como el «Carnicero de Artemisa», Valdés fue el fundador y principal director del G2, el temido aparato de inteligencia y represión del Estado cubano. Bajo su mando se sistematizó un férreo control sobre cualquier forma de disidencia política.
El balance de su gestión al frente del aparato de seguridad es escalofriante. Se estima que:
Al menos 70.000 cubanos fueron encarcelados por motivos políticos.
Miles de opositores se enfrentaron a torturas, juicios sumarios y sentencias de muerte dictadas bajo la dirección de sus agencias de inteligencia.
Vínculos internacionales: De la KGB al régimen venezolano
La influencia de Valdés no se limitó a la isla; Su aparato represivo extendió sus tentáculos a nivel internacional durante y después de la Guerra Fría.
Valdés mantuvo estrechos y estratégicos vínculos con los servicios de inteligencia soviéticos, especialmente con la KGB. Juntos colaboraron en múltiples operaciones de contrainsurgencia y persecución de opositores, tanto dentro de Cuba como en otros países latinoamericanos.
En décadas más recientes, Valdés jugó un papel clave como asesor clave en seguridad y control social para el régimen chavista en Venezuela. Se le atribuye haber exportado el modelo represivo cubano, contribuyendo directamente a la estrategia de asfixia, persecución y violencia contra disidentes y manifestantes venezolanos.
La muerte de Ramiro Valdés marca el fin de una era para la llamada «generación histórica» de la insurrección de 1959, pero deja tras de sí un profundo y doloroso legado de violaciones de derechos humanos y vigilancia estatal que marcó el destino de miles de familias en Cuba y América Latina.
