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Emprendimiento paisa busca visibilizar a personas con síndrome de Down

El nacimiento de su hermana Sara, con síndrome de Down hace 18 años, cambió la vida de Laura Llanos. La joven ha vivido de cerca las miradas de temor, la discriminación y el bullying que sufren a diario las personas que llegan al mundo con esta condición. Pero más que asumirlo como un asunto que requiere resignación, la joven diseñadora de producto de la Universidad Eafit lo convirtió en una inspiración que la llevó a idear un proyecto de emprendimiento con un alto componente social.

Cuando estaba terminando su carrera de Diseño de Producto, empezó a materializar la idea. En un curso de innovación social tuvo que elegir y relacionar cuatro componentes de su vida que derivaron en la formulación del proyecto. 

“Uní lo que más quiero: mi hermana y mi carrera; lo que más sé hacer: ver ideas donde nadie más las ve; lo que puedo entregar a cambio de un pago: productos y diseños; y lo que quisiera darle al mundo: una sociedad más incluyente”, explicó la joven.

Así, nació ‘G3nuino’, emprendimiento que impulsó con su socia Susana Cañas, también egresada de Diseño de Producto, para la creación de accesorios en resina, como aretes y brazaletes, inspirados en las personas con síndrome de Down.

El mundo necesita sociedades inclusivas, respeto y tolerancia por el otro

 

Aunque es una empresa con ánimo de lucro, su objetivo principal es darles participación y visibilidad a jóvenes que nacieron con esta condición. Por ello, seis jóvenes con síndrome de Down: cuatro mujeres y dos hombres, entre ellos la hermana de Laura, se convirtieron en las ‘mentes maestras’ de cada innovación.

Una habitación sin uso en la casa de Laura se transformó en un espacio de magia y creatividad. Allí, se reúnen Sara, Ana María, Laura, María, Santiago y Emilio, para dar rienda suelta a su imaginación en sesiones creativas que son el insumo principal para los diseños de los accesorios.

Proyecto Genuino

El proyecto nació por la experiencia de Laura Llanos con su hermana Sara, quien tiene síndrome de Down.

Foto:

Cortesía Laura Llanos

La espontaneidad de los chicos les permite encontrar gran variedad de temas que son la línea base. Después, se hace el diseño, se modela en 3D, se imprime, se moldea en silicona y se hace el vaciado en resina. Este material fue elegido para darle un componente sostenible al proyecto y ser amigables con el medioambiente.

Luego de ser ganadoras en una convocatoria de la alcaldía de Medellín, el emprendimiento arrancó en octubre de 2017. En este momento esperan encontrar aliados que les permitan obtener más capital y sacar la primera colección, la cual quieren tener lista entre abril y mayo de este año. El proyecto también incluye el pago a los chicos por su participación en las sesiones creativas, como una forma de darles empleo.

Cada accesorio estará acompañado de una pequeña historia que da cuenta de su inspiración. Todas, referidas a las ‘mentes maestras’. Con ello, buscan que los compradores conozcan más la vida de las personas con síndrome de Down y las acepten y respeten.

Fuente: eltiempo.com