La incertidumbre sobre el paradero de cinco uniformados de la Policía Nacional ha llegado a su fin, pero la tensión sigue en su punto más alto en Norte de Santander.
El Ejército de Liberación Nacional (ELN) confirmó oficialmente que tiene en su poder a los patrulleros desaparecidos el pasado fin de semana en la zona rural de Tibú. Tras el anuncio, la Iglesia Católica y la Defensoría del Pueblo activaron de inmediato un canal humanitario para buscar el pronto regreso a casa de estos jóvenes.
El secuestro en el Catatumbo se registró en el sector conocido como “La Llama”, cuando los uniformados se desplazaban desde Cúcuta hacia el casco urbano de Tibú. En ese momento fueron interceptados en un puesto de control ilegal instalado por la guerrilla.
Los policías secuestrados fueron identificados como José Ricardo Carrillo Romero, Carlos Eduardo Barrera Ruiz, Edwin Fabián Manosalva Contreras, Ramón Alberto Coronel y Daniel de Jesús Granada Quiroz.
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Monseñor Israel Bravo, obispo de la Diócesis de Tibú, confirmó que ya hubo contacto con el grupo armado y que expresaron su “voluntad” de liberarlos. Sin embargo, el prelado advirtió que el proceso podría tardar algunos días.
“Estamos listos para ayudar en esta acción humanitaria y para que estos jóvenes recuperen su libertad”.aseguró monseñor Bravo, quien lidera las gestiones junto a la Defensora del Pueblo, Iris Marín, quien ya visita localidades como Versalles y Filogringo para agilizar el proceso.
Por su parte, el secretario de seguridad de Norte de Santander, George Edinson Quintero, señaló que desde el Puesto de Comando Unificado (PMU) en Cúcuta se da seguimiento minuto a minuto a este caso que ha centrado la atención del Gobierno Nacional en la convulsa región del Catatumbo.
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