Salud mental

El 70 % de los colombianos preocupados por la salud mental

La incertidumbre económica, política y social que atraviesa Colombia está generando un profundo impacto la salud mental de los colombianos.

En un contexto marcado por el aumento de la violencia, el desempleo, la polarización política y el encarecimiento del costo de vida, la salud mental se ha convertido en una de las principales preocupaciones de los colombianos. Así lo evidencia una reciente encuesta del Ministerio de Salud y Protección Social, que revela que el 70% de los ciudadanos está preocupado por su salud mental y la de sus seres queridos. Además, el 66,3% afirma haber experimentado algún problema emocional o psicológico a lo largo de su vida.

El estrés prolongado, la ansiedad y los trastornos del sueño se han convertido en afecciones cada vez más frecuentes. De acuerdo con especialistas, estas condiciones pueden deteriorar significativamente la calidad de vida, afectar el desempeño laboral y deteriorar las relaciones personales. «Cuidar de nuestra salud mental es tan importante como atender cualquier otra condición del cuerpo», asegura la psiquiatra Ana Milena Isaza. Para ella, reconocer nuestras emociones, fomentar relaciones sanas, mantenerse físicamente activo y evitar la sobreexposición a contenidos alarmistas son prácticas necesarias para restablecer el equilibrio emocional.

La situación actual no distingue edades ni contextos. Niños, adolescentes, adultos y personas mayores están expuestos a factores que alteran su estabilidad emocional. La presión económica, la incertidumbre frente al futuro y el miedo a la violencia son solo algunos de los detonantes que están llevando a miles de colombianos a enfrentar crisis de ansiedad, depresión y episodios de insomnio.

Frente a este panorama, los profesionales de la salud recomiendan adoptar rutinas de autocuidado que incluyan una alimentación balanceada, actividad física constante, espacios de esparcimiento y desconexión digital, y tiempo de calidad con la familia. También se sugiere acudir a terapias profesionales y considerar opciones integrativas como la medicina biorreguladora, basada en ingredientes naturales, como una alternativa complementaria en el tratamiento del estrés y los desequilibrios emocionales.

“La salud mental no debe seguir siendo un tema tabú ni postergado. Hoy más que nunca necesitamos espacios seguros para hablar, compartir lo que sentimos y acceder a herramientas que nos permitan enfrentar los retos emocionales con mayor estabilidad”, enfatiza la doctora Isaza.

Además del impacto individual, la crisis emocional de los colombianos también tiene un efecto en la productividad del país y en la cohesión social. El agotamiento emocional, conocido como “burnout”, ya no es exclusivo de ciertos sectores laborales; está presente en múltiples escenarios, desde estudiantes que enfrentan presiones académicas hasta padres de familia sobrecargados por las responsabilidades económicas y domésticas.

Para contrarrestar esta tendencia, es vital que desde los hogares, las instituciones educativas, las empresas y el Estado se promueva una cultura de salud mental, donde el acompañamiento psicológico, la prevención y el diálogo sean pilares fundamentales. Regular el consumo de información, establecer límites en redes sociales y buscar ayuda profesional cuando se necesite, son pasos clave para fortalecer el bienestar colectivo.

En tiempos de crisis, cuidar la salud mental es una prioridad que requiere acciones concretas y sostenidas. No se trata solo de sobrevivir emocionalmente, sino de construir una sociedad más empática, resiliente y saludable. En palabras de los expertos, reconocer la importancia del equilibrio emocional es el primer paso para enfrentar los desafíos actuales sin que estos desborden la capacidad de respuesta de la mente y el cuerpo.

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