La última obra de Suber, Shuk y Skills ofrecía los elementos que siempre habían buscado desde que se unieron al colectivo urbano VSK Crew: adrenalina, noche y arte clandestino. Por eso 15 horas antes de que pasara el funesto tren, uno de ellos escribió en redes sociales: “bajaré a las vías, aunque me espere hasta la CIA”.
Estos tres jóvenes invadieron los rieles del metro, entre las estaciones Poblado y Aguacatala, a la altura del puente de la 4sur. Detrás de la malla, una pareja en complicidad vigilaba que nadie los descubriera.
Su objetivo era pintar grafitis en un tren estacionado, en la mitad de las vías principales. Personas que los conocieron, cuya identidad pidieron reservar, contaron que no era la primera vez que lo hacían. Sus latas ya habían teñido vagones en Medellín, Bolivia y Brasil.
Como siempre, tenían que actuar con rapidez. El metro comenzaría su operación comercial a las 4:30 de la mañana y sus relojes anunciaban que venía la hora señalada.
El tren que iban a marcar con sus trazos estaba ubicado entre las columnas de catenaria con las numeraciones 155-22 y 155-26. Justo allí hay una señal elevada que reza: “Peligro, no traspase la malla, trenes en movimiento”.
Los jóvenes la ignoraron. Su concentración estaba en la lata de pintura, por eso tampoco se percataron de ese leve silbido que producen los rieles cuando la máquina se aproxima.
A las 4:17 a.m., 13 minutos antes del inicio del servicio comercial, pasó fugaz un tren que revisaba la vía férrea, en dirección norte-sur, rumbo a la estación La Estrella.
Los grafiteros no tuvieron margen de reacción. Estaban atrapados entre el vehículo estacionado y la baranda que separa el viaducto del cauce del río Medellín. Fueron embestidos con una fuerza brutal. La pareja que los observaba a pocos metros quedó petrificada.
“Este anillo es de una calavera, pero no significa muerte. Simboliza que todos somos iguales por dentro”, explica con orgullo el vigilante de la empresa Atlas, dorándose bajo el Sol que despuntó en Medellín después de la tragedia. Tiene una sortija enorme, con piedras de fantasía.
A su compañía le corresponde vigilar varios tramos del sistema, desde la malla externa, incluyendo el sitio en el que sucedió la desgracia. A su compañero del turno de madrugada se lo llevaron para interrogarlo sobre lo que pasó.
“Uno a cada rato ve pasar a los grafiteros por aquí, andan con pinturas. No sé si es que están en competencias o qué, para hacerse sentir”, advierte.
Una de las preguntas que surge es cómo pudieron ingresar a los rieles. Tras un recorrido en el sector, surge una primera hipótesis.
A pocos metros del accidente está la estación Poblado en proceso de ampliación, por lo que tiene partes en obra negra, que se convierten en áreas vulnerables para el ingreso.
Este diario pudo constatar que a la altura de la columna de catenaria 155-2 hay una estructura de concreto aledaña a la malla. Subiendo a esta, se puede acceder con facilidad al viaducto. Tan solo está rodeada por un palo de mangos y una lona negra que se levanta con una simple brisa.
“Lamentamos la muerte de estos muchachos. Ningún hecho justifica que hayan muerto”, expresa el coronel Juan Carlos Rodríguez, subcomandante de la Policía Metropolitana. Y asevera: “hay que hacer un llamado a la responsabilidad como ciudadanos. Esta es una zona de acceso prohibido y aquí hubo una conducta de irresponsabilidad individual. No podemos legitimar actos vandálicos”.
Los grafiteros quedaron identificados como: Carlos Andrés López Pérez alias ”Shuk”, de 27 años; Juan David Guávita Leguizamón “Skills”, de 25; y Javier Nicolás Rojas Medina “Suber”, de 26.
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